¿Cómo surgió el Domingo de la Palabra de Dios?
El Domingo de la Palabra de Dios es una iniciativa profundamente
pastoral para hacer comprender cuán importante es en la vida
cotidiana de la Iglesia y de nuestras comunidades la referencia a
la Palabra de Dios, una Palabra no encerrada en un libro, sino que
permanece siempre viva y se hace signo concreto y tangible.
La expresión bíblica con la que se celebrará la VII edición
del Domingo de la Palabra de Dios está tomada de la carta de san
Pablo a los Colosenses: “La palabra de Cristo habite en vosotros”
(Col 3,16).
A la luz de la Constitución “Dei Verbum”, del Vaticano II, se trata
de dar un nuevo impulso en el redescubrimiento de la Palabra de
Dios. Surge como una oportunidad, para que cada comunidad en
este domingo renueve su compromiso en favor de la difusión, del
conocimiento y la profundización en su Palabra. Como
una iniciativa pastoral, donde los creyentes «reaviven su
responsabilidad en el conocimiento de la Sagrada Escritura y
para mantenerla viva mediante un trabajo permanente
de comprensión y transmisión.
Este «Domingo de la Palabra de Dios» fue fijado por el Papa
Francisco en el III Domingo del Tiempo Ordinario de cada año e
instituido por la Carta Apostólica «Aperuit Illis» en forma de
«Motu proprio». Dedicado a la «celebración, reflexión y
divulgación de la Palabra de Dios»( Aperuit Illis 3), nos recuerda
la importancia y el valor de la Sagrada Escritura para la vida
cristiana.
En este Domingo de la Palabra, se nos invita a redescubrirla para
que arraigue y crezca en el corazón de los creyentes. Se nos
convoca a vivir nuestra vida, junto a la Sagrada Escritura, junto
con Aquel que no cesa de darnos su Palabra y compartir su pan,
en la comunidad de los creyentes. Este Domingo se celebra en el
contexto de la Semana de Oración por la Unidad de los
Cristianos y nos da así la oportunidad de unir nos, de este modo
en oración, a todos aquellos que compartimos la Sagrada
Escritura en distintas iglesias.
La Palabra de Dios representa el comienzo de la historia de la
Salvación que Dios hace con nosotros e ilumina nuestros
pasos en la vida. Los cristianos hemos de contemplar la
Palabra de Dios como sustento en la fe, ya que la Biblia toca
la vida de las personas de muchas maneras. A través de
ella, conocemos más a Jesús que nos invita a seguirle y
permanecer en Él. Por eso es muy importante acoger la
Palabra, al igual que cuidar el proclamarla.
Cf. Boletin Informativo del Servicio Diocesano de Animacion Biblica de la Pastoral,
nº 6 • enero 2026.