HOMILÍA DE LA MISA DE LAS CANDELAS 2026

HOMILÍA DE LA MISA DE LAS CANDELAS
Iglesia de Santa María de los Reyes de Laguardia
Por P. Cyprien Melibi Melibi

01 de febrero de 2026

Queridos hermanos y hermanas y todos Ustedes que nos siguen a través de las redes sociales:
Hoy celebramos la fiesta de la Presentación del Señor en el templo, la fiesta de las Candelas, tan querida aquí en Laguardia. Hemos venido con nuestras luces encendidas, pequeñas llamas frágiles, pero cargadas de un gran significado: la luz que no deslumbra, sino que orienta; la luz que no domina, sino que acompaña.
El Evangelio nos presenta a un niño llevado en brazos, sin poder, sin ejército, sin riquezas. Y, sin embargo, Simeón proclama que este niño es “luz para alumbrar a las naciones”. No una luz que se impone, sino una luz que se ofrece. No una luz que conquista, sino una luz que revela la verdad del corazón humano.
Y aquí está una clave muy actual.
Vivimos tiempos en los que vuelven a escucharse discursos de autoafirmación de grandeza, de supremacía, de imposición. Tiempos en los que algunos líderes —y podemos pensar, por ejemplo, en Donald Trump y su manera de entender el poder a escala mundial— sueñan con un mundo organizado desde la fuerza, desde el interés propio, desde la lógica del “primero yo, luego los demás”; desde la lógica del “solo yo, todo para mi y nada para los demás”.
Ese es el viejo sueño imperial: ensanchar fronteras, controlar, mandar, creer que la seguridad nace del dominio y no de la justicia. Pero la fiesta de hoy nos recuerda algo profundamente cristiano: Dios no salva desde el trono, sino desde la fragilidad.
Jesús no entra en el Templo como conquistador, No! Jesús entra en el templo como ofrenda. María no presenta un símbolo de poder, sino una vida confiada a Dios. Y Simeón nos advierte: esta luz también será signo de contradicción. Porque el Evangelio siempre contradice la soberbia del poder.
En Laguardia, tierra de viñas, de lo poco que he aprendido desde que estoy aquí, sé que es un trabajo paciente, sabemos que lo que da buen fruto no nace de la prisa ni de la imposición, sino del cuidado, del tiempo y del respeto a la tierra. Así también en el mundo: no hay paz duradera que nazca del chantaje, del miedo o de la humillación de los pueblos.
Las Candelas nos invitan hoy a preguntarnos:
• ¿Qué tipo de luz queremos seguir?
• ¿La luz que promete grandeza a costa de otros?
• ¿O la luz humilde del Evangelio, que pide justicia, solidaridad y respeto entre las naciones?
Encender una vela es fácil. Mantenerla encendida cuando sopla el viento es lo difícil. Hoy el viento del mundo sopla fuerte: nacionalismos cerrados, desprecio por el débil, tentaciones autoritarias. Pero Cristo sigue siendo luz, no para imponerse, sino para enseñarnos otro camino.
Que la Virgen, santa María de los Reyes, patrona de este magnífico templo, presentada hoy como madre confiada y valiente, nos ayude a no dejarnos seducir por las luces falsas del poder, y a ser, cada uno: – desde nuestras vidas sencillas pero llenas de amor mutuo en Laguardia, – desde las vidas de todos aquellos que habéis venido con devoción, adorar el misterio del Dios niño en nuestro Belén articulado de Laguardia, – desde las vidas de todos Ustedes los que nos siguen a través de las redes sociales; que seamos todos y todas, pequeñas candelas que alumbren con verdad, justicia y misericordia.
¡Así sea!