Iglesia de planta rectangular con tres naves longitudinales, separadas por pilares, una nave de crucero, más larga que el templo ya que alberga dos capillas en sus extremos, y un ábside semicircular al interior y poligonal al exterior. Adosada al ábside en el lado de la Epístola se encuentra la sacristía obra de estilo renacentista, añadido en 1549 cuando se derriba la cabecera gótica que terminaba en tres ábsides, y se realiza la obra que contemplamos actualmente.
Las bóvedas que cubren las naves son de crucería gótica con terceletes, mientras que el tramo central de la nave de crucería presenta una bóveda de tipo renacentista a modo de artesonado con figuras entre las que destaca el relieve del Padre Eterno. Los dos tramos restantes de la bóveda presentan bóvedas realizadas en tramos trapezoidales, quedando bóvedas estrelladas con claves muy desarrolladas de épocas renacentistas.

Pórtico de Santa María de los Reyes.
Realizada en piedra, está formada por un arco gótico muy apuntado que forma cinco arquivoltas, todas ellas ricamente decoradas. Está realizado en piedra tallada y corresponde a fines del siglo XIV, aunque su policromía es del siglo XVII. El pórtico es una de las mejores obras góticas de la historia del arte junto con el pórtico policromado de la Colegiata de Toro (Zamora).
En la decoración alternan las figuras humanas (vírgenes, profetas, mártires, reyes y ángeles) con motivos vegetales. La primera arquivolta está decorada con ángeles que tañen instrumentos musicales a modo de acompañamiento de las escenas que componen el tímpano, principalmente la última escena, justamente debajo de la clave del arco. La siguiente está compuesta por motivos vegetales que se entrelazan entre ellos y da paso a la tercera compuesta por vírgenes y santos. La cuarta es también de carácter vegetal y la que cierra el abocinamiento de la portada está compuesta por profetas y reyes.
Todas las figuras se encuentran de pie y cubiertas por un bello doselete que a su vez sirve de apoyo a la figura que se encuentra encima de ella. Los doseletes están decorados con finos gabletes y decoración calada.
Presidiendo los doce apóstoles y situado en el parteluz de la doble portada que da acceso al templo, se encuentra la imagen de la Virgen de los Reyes. Es una escultura que se sitúa sobre un elevado pedestal desde donde puede presidir toda la escena de la portada.
La imagen de fina talla y muy bien ejecutada de pie, sosteniendo en su brazo izquierdo la figura del Niño y moviendo ligeramente la cabeza hacia él, en un amago de crear una escena maternal, en la cual Madre e Hijo están conversando normalmente. La figura de la Virgen crea una pequeña contorsión, encima de la cintura con el fin de poder contrarrestar el peso del Niño y de esta forma la figura aparece equilibrado y compensado.
El tímpano está dividido en tres fajas horizontales ricamente decorados con relieves continuos que representan escenas relacionadas con la vida de Jesús y de la Virgen: Anunciación, Visitación, Adoración de la Magos, Dormición de la Virgen, etc.
El remate final lo compone la Coronación de la Virgen, escena única que compone la faja superior del tímpano.
Hay que destacar la policromía que cubre las imágenes de la portada y que se encuentra en estado óptimo de conservación, debido a que ha estado protegida de las inclemencias del tiempo. La policromía fue aplicada con posterioridad a la realización de la portada, siendo ésta realizada entre 1696 y 1700.
La bóveda estrellada que cubre este pórtico data del siglo XVI.